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CÓMO REIRSE A PESAR DE TODA LA MIERDA

15:57 2 Comments

Al margen de la gran cantidad de libros que están a disponibilidad de todos en la Biblioteca Salvador Espriu, dependiente de la Fundación Pachamama, hay una ventaja más; es la posibilidad de poder deambular libremente entre los estantes atestados de libros, sacando uno y otro, hojear las primeras páginas, leer los comentarios, etc. Un verdadero placer para los que emplean sus horas libres en la maravillosa aventura de la lectura.

Es así que en mi última incursión a los estantes de la biblioteca, mientras buscaba algún autor conocido entre la variada fauna editorial, un titulo en letras rojas llamó mi atención. Una vez que observé la tapa y leí rápidamente la contratapa, sabía que se trataba de un libro fuera de lo común. Y es que uno está acostumbrado a que los libros tengan títulos sobrios, tapas más o menos serias, hasta aburridas, cosas así.

Con la novedad en las manos y la promesa de que en sus páginas habría algo más que literatura me adentré en el libro del colombiano Efraim Medina Reyes, “Técnicas de Masturbación entre Batman y Robin”


ACERCA DE LA HISTORIA

Sergio Bocafloja, el protagonista de la trama es un habitante más de Ciudad Inmóvil, un lugar que puede ser cualquiera o ninguno.
Sergio es una caricatura de escritor, tiene publicado un libro con la Editorial Fracaso Ltda. cuyas ventas no hacienden a más de tres ejemplares...
Bocafloja es un tipo que vive al día y sin muchas preocupaciones, al margen de sobrellevar una deteriorada relación con la madre, que arrastra desde sus primeros años.
Él forma parte de un selecto grupo de amigos que intentan recuperar la esencia del arte y la creación desde la marginalidad, intelectuales de plaza pública que beben de la misma botella.
Sergio Bocafloja tiene una debilidad casi enfermiza por las mujeres, lamentablemente esto se constituye en un problema, debido a su baja autoestima y otros detalles inherentes a su personalidad y aspecto físico. Es por eso que se ve en la imperiosa necesidad de recurrir a una serie de manuales y otros tratados que de alguna manera ayudarán a que su desempeño sea óptimo. “Mecánica de la seducción”, “El aprendiz de foca”, “Mujer, Teoría & Práctica” e “Instrucciones para entrenar mamíferos” son algunos títulos de una serie de fascículos que a manera de diarios de campaña, intercalan la trama de la novela con educativas lecciones no sólo para el protagonista, sino sobre todo para el incauto lector que una vez adentrado en el mundo de la “Mecánica Popular” ya no sabe si está leyendo las aventuras de un Don nadie o está asistiendo a un demostrativo curso acelerado de cómo dejar de ser cretino para convertirse en un hombre interesante.
La aplicación de dichas instrucciones tendrá diferentes desenlaces dependiendo de la mujer y/o la situación en que sean empleadas. Es importante recalcar que en caso de no tener suerte una vez utilizadas éstas artimañas, no queda más que resignarse; de nada servirá intentar demandar a Fracaso Ltda. lo mejor será ahogarse en licor barato y esperar volver a nacer.

ACERCA DEL LIBRO

“Técnicas de Masturbación entre Batman y Robin” es un libro agresivo y ambicioso, que se aleja de los cánones y modelos establecidos para narrar una historia.
Aparentemente escrito aleatoriamente, en su forma, más que una novela, parece el producto de una fusión entre una revista de variedades y una bitácora con anotaciones desordenadas. No obstante, es en el fondo donde radica la fuerza de esta novela, no se trata solamente de las aventuras de un gigoló caribeño, no. Sergio Bocafloja podría ser cualquier otra persona, un ser humano al que le tocó vivir en tiempos posmodernos, transitando las calles de una ciudad que se desborda de gente sola, agobiada por sus conflictos existenciales. Ciudad donde las personas se matan y el sexo no es más que una forma de violencia, sin embrago y a pesar de este revoltijo la ciudad está inmóvil. Ya nada importa.
Claro que para tocar estos escabrosos temas tal vez sería mejor elaborar un ensayo, pero Efraim Medina sabe maquillar la profundidad de sus temas con la frescura de su humor negro. Recurre al sarcasmo y la risa como remedio a una existencia ridícula y sin sentido.

Actualmente Medina Reyes es considerado por la crítica como el niño genio de la nueva literatura colombiana, también ha sido comparado con Charles Bukowski aunque él no esta de acuerdo. Pero más allá de todo esto, pienso que Efraim Medina Reyes con su escritura errática y totalmente irreverente no hace más que reflejar lo que se ve a diario en las noticias y las calles de nuestras ciudades.
Hay una distancia abismal entre la literatura que se hace ahora en Colombia en comparación con las ensoñaciones y el exotismo de los libros de García Márquez, y no es que “El amor en los tiempos del cólera” haya perdido vigencia, ni que haya dejado de ser buena literatura, para nada; menos ahora que fue llevada al cine. Son otros tiempos, Fernando Vallejo, Mario Mendoza y Efraim Medina entre otros, recurren al realismo crudo en su literatura asumiendo así una postura frente al espectáculo decadente de la humanidad.
Pero Efraim Medina a diferencia de otros autores colombianos, se aleja de la guerrilla como tema recurrente en sus obras. Él prefiere delinear personajes que miran telenovelas, escuchan la música de los ‘80 o leen poemas de Pavese mientras la vida pasa, y es justamente ahí donde
“Técnicas de Masturbación entre Batman y Robin” tiene su veta: los pelagatos y la forma cómo asumen su paso por esta vida antes convertirse en un pedazo de carne fría.

LOS TRANSFORMERS DE SPIELBERG

18:29 1 Comments


Antes no habían muchas series de dibujos animados y las tardes se constituían en el espacio para su difusión a través de contados canales de señal abierta en UHF... o era VHF?... ¿qué significan estas siglas?... ahora con la televisión por cable seguro que nada.

En fin, lo importante es que las caricaturas de esos años marcaron nuestra niñez con personajes como Pantro de los ThunderCats, Snoopy, los Halcones Galácticos, Brave Star, G.I.-JOE, El Capitán Futuro y otros tantos que en más de una oportunidad, reunidos con los amigos, nos provocan nostalgia y sin más nos ponemos a entonar la variedad de canciones que servían de banda sonora a estas caricaturas.

Dentro del grupo de antiguas caricaturas, destacan los Transformes, una serie animada que a lo largo de su historia nos demostró que los automóviles, aviones, trenes, insectos, dinosaurios y las grandes maquinas de construcción, podían ser algo más que creaciones del hombre y la naturaleza. Con dotes robóticos y bajo la constante dicotomía entre buenos y malos nos atraparon frente al televisor durante mucho tiempo.

Los últimos años la industria de Hollywood ha estado empeñada en resucitar antiguos iconos a través de la adaptación. Pienso que este renovado interés en producciones a partir de historias y personajes pasados, puede tener tres causas principales: una, la crisis actual del mundo de las caricaturas; ahora hay tantas que resulta difícil (al margen de los Simpsons, que gusta a niños, jóvenes y adultos) identificar una serie animada que determine y caracterice con claridad a las nuevas generaciones; dos, los fanáticos y seguidores de diferentes héroes empolvados por el paso de los años, se constituyen en un mercado potencial para la industria cinematográfica y tres, un tema asociado al anterior, el problema de los héroes de hoy. Parece que los viejos héroes ya llegaron a cubrir todos los requerimientos y necesidades de la desprotegida humanidad. Ahora es el tiempo de los antihéroes.

Volviendo a los grandiosos Transformers, recuerdo que el año pasado, un amigo me contó que Steven Spielberg estaba a cargo de recrear el fantástico universo de los Transformers adaptado al cine. El solo hecho de imaginar las batallas entre los Autobots y los Decepticons en imágenes de alta definición y animación en 3D, era algo por lo que uno no podía esperar. Seguramente Spielberg sacará algo espectacular - pensé.

Sinopsis

Instalaciones militares estadounidenses en medio oriente son repentinamente atacadas por increíbles robots, ello provoca una serie de investigaciones a cargo del gobierno, mientras tanto, Sam un típico adolescente americano, recibe de regalo de cumpleaños un Chevrolet Camaro del año 76. Sam quiere conquistar a Mikaela, la chica más linda del colegio e intenta utilizar su anacrónico vehiculo para impactarla. En el proceso, Sam descubre que su regalo de cumpleaños es algo más que un simple auto, el viejo Chevrolet resultó ser Bumblebee, uno de los Autobots, que se pone en contacto con sus demás camaradas a quienes los humanos llegan a conocer y hacer amistad con ellos.

Los Autobots están comandados por Optimus Prime y su misión en la tierra es encontrar el "Allspark” (La chispa vital) antes que sus enemigos los Decepticons. Es así que la disputa entre Autobots y Decepticons desencadena una serie de conflictos en los que intervienen importantes funcionarios de gobierno, equipos de investigadores de alto nivel, militares, fuerzas especiales y entre todos ellos: Mikaela y Sam.

Cosas que criticar.

La caracterización del personaje de Sam llega a ser pueril; si bien es un adolescente y como tal tiene una fuerte carga de superficialidad, a lo largo del film se le otorga mucho protagonismo. Él, su familia y las cosas que hace por conquistar a Mikaela acaparan gran parte de las escenas, lo que hace pensar que los guionistas llenaron espacios de la trama con situaciones superfluas que caen dentro de los típicos clichés de las películas yanquis.

Por otro lado, está la imagen del poder bélico militar de los estados Unidos, que se refleja constantemente a lo largo de la historia: su armamento, organización política militar, vanguardia tecnológica, control supremo del estado y su mega aparato burocrático, etc., etc. todo ello no hace mas que saturar la película con demostraciones innecesarias del poder del imperio.

En cuanto a los Transformers en si, hay algunas contradicciones con respecto a la antigua historia de los 80, puede tratarse de adaptaciones a nuestro tiempo, como el hecho de que Frenzy, el espía de los Decepticons, en la película ya no se trasforme en una radio con casetera, sino en una versátil radio portátil ovoide con lector de discos compactos, sin embargo, hay cambios innecesarios como es el caso de Bumblebee, que era reconocido por transformarse en una peta modelo 70, y ahora se trata de un coche deportivo de la misma época, lo que cae nuevamente en la imagen exagerada del americanismo.

Algo que tampoco convence es que ahora los robots eligen el vehiculo que desean reconfigurar como robots, es decir que Optimus Prime es un trailer simplemente porque un trailer estaba pasando por ahí, le gusto al personaje, así que lo eligió como modelo.

Megatron por otra parte, perdió muchas de sus características físicas, en cambio Prime se mantiene con las formas de antes.

Destaca.

El hecho de que Spielberg haya producido la película hace mucho, pienso que su participación salvó al film de no pasar desapercibido entre el publico. Son los efectos especiales donde radica el potencial de Transformers. Las batallas y escenas acompañadas de buenos efectos de sonido hacen que la atención no se pierda debido a otras falencias.

Conclusión.

Transformers intenta reposicionar en la actualidad una serie de dibujos animados y juguetes que influyeron a generaciones de niños y jóvenes hace más de 20 años, si bien se adapta a las tendencias y nuevas tecnologías, no logra impactar como la sencilla serie animada en 2D de los años 80, cuando la voz de Optimus Prime ordenaba: Autobots transfórmense y avancen...

En todo caso la puerta está abierta, el film deja bastante claro que se pretende iniciar una nueva saga como se acostumbra en las producciones millonarias de Hollywood.

Esperemos que los siguientes episodios consigan llenar el vacío que trajo el primer intento, porque sino, tal vez lo mejor hubiera sido dejar que estos robots sigan luchando en nuestra memoria.

HARDCORE NOBEL

15:11 1 Comments


Como otros tantos Premios Nobel de literatura, (sobre todo los últimos) Elfriede Jelinek (Nobel 2004), se suma a la lista de escritores desconocidos y extraños para la mayoría. Sobre todo considerando el hecho de que la promoción y distribución de libros en nuestro medio no tiene mas alternativa que aprovechar alguna que otra feria itinerante, que no siempre llega a cubrir las expectativas de los lectores. En fin...

Volviendo a Jelinek, confieso que yo también formaba parte de la otra lista, la de los lectores que desconocen a esta escritora austriaca. Debo decir que me decidí a comprar este libro, no por el rótulo de Premio Nobel, sino mas bien por el sugerente titulo: “Deseo”.

Tal vez esperaba una lectura con tintes eróticos, nada muy provocador. Pensé esto basado en el prejuicio de que siendo una novela galardonada por la Academia, seguramente no se trataría de algo muy radical. Qué equivocado estaba.

Gerti es una mujer casada con el director de una fábrica de papel. El matrimonio tiene un pequeño hijo. Son la familia más acomodada de un pequeño pueblo ubicado en Europa central. Hasta aquí todo parece normal, sin embargo, a medida que se van leyendo las páginas, uno se percata del conflicto que se desarrolla en este hogar. El hombre es el prototipo de jefe de familia; sólo él puede trabajar, lo que le confiere un poder absoluto sobre las decisiones de la casa. Es un burgués que vive muy bien, pero está lleno de frustraciones y temores. Son estos sentimientos los que guían sus instintos y despiertan el animal que habita en él. Es un animal que tiene por víctima a su esposa y es el cuerpo de su mujer donde puede despabilarse a su antojo.

El niño está presente en casi todos los cuadros obscenos, el pequeño no entiende bien lo que ocurre, pero sabe que las imágenes que pasan una tras otra ante sus ojos, nos son normales. El pequeño no puede hacer nada, sus padres condicionaron su silencio y complacencia con regalos y otras gratificaciones.

A la larga, Gerti intentará escapar de este infierno de ultraje y dominación. Un joven amante parece ser la oportunidad para cambiar de vida. No obstante, todo resulta ser un espejismo. La cruda verdad la abofetea una y otra vez, ya que el drama que tiene lugar en las cuatro paredes de su hogar, no es más que una pequeña réplica de lo que se repite en otras relaciones afuera.

La novela considera el aspecto socioeconómico como un factor que influye en la caracterización de los personajes. En el caso del director, su buena situación económica, le brinda las condiciones adecuadas para poder satisfacer todos sus deseos. Él es un dictador, controlando el mundo que lo rodea. Mira a sus empleados como a gente inferior, gente que debe trabajar mucho y dormir poco: “Un día de diversión se lo toman los pobres y los ricos, pero por desgracia los pobres no se lo dan a los ricos”. De todas maneras, con algunas diferencias, el placer también está al alcance de los de abajo: “incluso a los más pobres se les concede el placer de las hembras pobres”.

“Deseo” lleva al límite la narrativa que aborda los temas sexuales. Es como una reconstrucción del hardcore típico de las películas XXX, adaptada al ámbito literario. Pero no se me malinterprete, no se trata de una simple descripción gráfica saturada de morbo y sexo duro sin sentido. Cada escena que se desarrolla en “Deseo” es fuerte no hay duda, pero es fruto de un contexto muy complejo que marca cada acción.

Jelinek apuesta por la ficción de la novela para desenmascarar los conflictos sexuales de una sociedad posmoderna. Una sociedad en la que el acto sexual no puede reducirse simplemente al coito, ya no basta. Hay un vacío que debe llenarse con perversiones y oscuros deseos.

“Deseo”, además implica un desafío para el lector, ya que no se trata de una escritura con un hilo conductor lineal. Es, en conjunto, una especie de álbum donde algunas fotos están bien enfocadas y otras no. Cada imagen revela diferentes aspectos de una trama sexualmente violenta. Fotografías que pueden pasar por radiografías. Todas ellas con una nota al pie, que mordazmente cuestiona nuestros paradigmas de moralidad, la aparente liberación sexual y los mecanismos de poder, basados en un machismo recalcitrante. “Todo debe ser eterno, y además poder ser repetido con frecuencia, dicen los hombres, y tiran de las riendas que un día su mamá sujeto con cariño”.

Sin duda la historia y el entorno han delineado el imaginario de mujeres y hombres: “Las mujeres, alimentadas con esperanzas, viven del recuerdo, los hombres, en cambio, del instante que les pertenece”.

Elfriede Jelinek reflexiona sobre el papel de la mujer en la sociedad, basándose en su desempeño sexual, la forma en que puede ayudar a hacer más habitable el mundo de los hombres y, además, el estigma de tener que parir con el objeto de preservar la especie... “El indómito sexo de la mujer parece como carente de un plan preciso, ¿y para qué se emplea? Para que el hombre pueda dedicarse a la naturaleza. Pero también para los hijos y nietecitos que de algún sitio quieren venir (...)”

“Deseo” no se constituye en un libro panfletario, que induce a las mujeres a tomar cartas en el asunto y promover una nueva revolución feminista. En todo caso, la letra de Jelinek, alza los velos que encubren la hipocresía tanto de hombres como de mujeres. Con palabras simples destapa la cacerola para que, pasados los vapores, nos percatemos de que la comida está completamente quemada. Entonces, implícitamente propone dos opciones: podemos comerla y aguantarnos el mal sabor o tirarla a la basura y cocinar todo de nuevo.

Todo parece indicar que los tabúes en materia de literatura se van quedando atrás y que, además, hay espacios oficiales que se están abriendo, poniendo atención a expresiones que de a poco están sacando a la luz nuestros percudidos trapitos. Cambiar y corregir es la tarea que nos espera, mientras tanto, algunos escritores como Elfriede Jelinek relatarán que:

(...) Este hombre se ha vaciado dentro de la mujer, (...). Encorvado en posición reglamentaria de salto, el director sale de la mujer, dejando sus derechos. Porque pronto la trampa de las labores domésticas volverá a atraparla, y la devolverá allá de donde vino. Falta mucho para que se ponga el sol. El hombre se ha vertido jovialmente, y mientras el fango sale de su boca y de sus genitales, va a limpiarse los restos del pastel gozado.

EL BLUES DE MURAKAMI

7:30 1 Comments


Gracias a una excelente recomendación, tuve mi primer contacto íntimo con el mundo de Haruki Murakami, a través de su novela Tokio Blues Norwegian Wood. Una experiencia memorable.

Como el mismo Murakami lo dice: la memoria es algo extraño. Es verdad que tenemos muchas cosas que nos ayudan a no olvidar; están las fotos, las cartas, los regalos. Sin embargo, estos objetos pueden ser extraviados, escondidos u olvidados, intencionadamente o no. En cambio, la música es una brisa libre y soberana que no deja de soplar. No es necesario que tengamos un disco con esa canción especial, esa que está ahí cerca, aguardando el momento adecuando para la audición. No. Cuando menos lo esperamos o deseamos, tiempo y espacio confabulan, y desde algún rincón del mundo, la melodía de esa canción se hace presente y con ella, las imágenes, que una tras otra pasan frente a nuestros ojos, como fotografías de un tiempo que parecía haberse perdido en los laberintos de la memoria.

Norwegian Wood de los Beatles, es la canción que da pie a la historia de esta maravillosa novela. Watanabe está en un aeropuerto de Alemania muy lejos de su Japón natal. Una cadencia proveniente de cualquier lugar llega a hasta sus oídos, es la guitarra de John Lennon y la voz de Paul McCartney. Es Norwegian Wood. Invadido por un sentimiento de vacío, Watanabe recuerda los años tortuosos de su adolescencia en Tokio, los amigos y las personas que de una u otra forma estuvieron cerca de él en esa etapa entre sus 18 y 20 años. Se da cuenta que todo aquello que en algún momento pareció formar parte imprescindible de su vida en aquella época, se le iba desvaneciendo. Las imágenes de aquellos años habían perdido su color. Ahora eran difusas. Entiende que lo único que le queda es escribir para no olvidar: “escribir con la desesperación de un hombre que va chupándose la medula de los huesos”.

Watanabe recuerda a Kizuki su mejor amigo y Naoko, su novia. Entre los tres existía una relación estrecha, basada fundamentalmente en la gran amistad entre Watanabe y Kizuki. Éste último decide terminar su vida a los 17 años. Es a raíz de este suicidio que Naoko y Watanabe se dejan ver por más de un año. La universidad es el lugar donde casualmente se reencuentran y a es a partir del reencuentro, que entre los dos se inicia una relación íntima, pero siempre acompañada del fantasma del novio de Naoko. Ambos, Watanabe y Naoko arrastran el trauma por la pérdida de Kizuki, aún así se enamoran, sin embargo, Naoko, no puede sobrellevar una serie de tragedias que empañan su vida y termina recluida en un sanatorio atormentada por sus problemas mentales.

A pesar de todo, Naoko y Watanabe luchan por superar las grandes dificultades que les impiden estar juntos. Separados, ella en el sanatorio y Watanabe en Tokio, no tienen otra comunicación más que por carta. Ellas se constituyen en el vínculo que transmite sus confesiones, miedos e incertidumbres. El delgado hilo que puede ayudarlos a salir de los abismos que habitan. No obstante, Watanabe nunca tendrá la seguridad de que Naoko haya sido verdaderamente suya.

Poco después, también en la universidad, Watanabe conoce a Midori una jovencita alocada e irreverente, es a través de ella que Watanabe renueva sus esperanzas en una mejor vida. Midori simboliza la buena actitud frente a las adversidades. Es una mujer con ansias de amar sin medida, y experimentar todo lejos de cualquier tipo de tabú. Es la luminiscencia que intenta esclarecer la oscuridad en la rutina de Watanabe.

Estos y otros personajes se desenvuelven en una urbe cosmopolita. Un Tokio bordeando los inicios del postmodernismo, donde la soledad y el sinsentido son parte fundamental de cada uno de los personajes, que, siendo jóvenes tendrán que pagar con la vida el precio de alcanzar la madurez. “Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo”.

En la novela, la mayoría de los personajes son frágiles, parecen encontrase siempre entre el límite de la demencia y la cordura. Siempre a punto de quebrase a causa de una serie de situaciones y golpes, fruto de sus complicados contextos. Así Watanabe reflexiona: “Muchos conocidos míos, al llegar a cierto estadio de su vida, deciden sin más terminar con su existencia”.

Tokio Blues, es una novela que encara de forma sencilla la complejidad de interrelacionar una serie de personajes que se encuentran en una etapa crítica de sus vidas, que va más allá del hecho ya por demás complejo de afrontar el proceso de maduración. Cada uno de ellos además, debe cargar una historia propia saturada de miedos y fantasmas.

La genialidad de Murakami sobresale en la caracterización de cada uno de los personajes, siendo éstos profundos y naturales. A decir de Edmundo Paz Soldán, Tokio Blues, es un libro que todo escritor debería tener en su mesa de noche para aprender a construir personajes convincentes. Y más allá de ser no ser escritor, pienso que cualquiera puede entender lo diáfanos que resultan los personajes de Murakami.

En la novela no hay lugar a diálogos forzados o interacciones incoherentes. Es por eso que en el mundo descrito por Murakami, resulta muy normal que una pareja de jóvenes estén en la terraza de una casa bebiendo cerveza, tocando la guitarra y besándose, mientras, el barrio entero a su alrededor arde en un infierno de llamas.

El sexo también está presente, cada escena ha sido magistralmente concebida en la cabeza de Murakami. Los encuentros íntimos llegan en el momento preciso, con una descripción tan clara, que da la impresión de que uno también es parte de esa sesión de besos profundos y caricias intensas, percibiendo los humores que parecen emanar de las páginas del libro.

Música y muerte, las constantes que acompañan la narración, sin embargo, no hay fatalidad, en todo caso, no es más que una simple sucesión de hechos que deben ocurrir.

En TokioBlues Murakami demuestra lo difícil que resulta alcanzar el equilibrio en nuestras vidas y la fragilidad de nuestras existencias. A pesar de la soledad que nos invade, resulta que entre nosotros y todos de los que nos rodean, hay hilo delgado que nos une, y cualquier cosa que hagamos o hagan a nuestro alrededor, tendrá sus consecuencias, buenas o malas.

Y cuando todo ande mal, al igual que en la narrativa de Murakami, nos encerraremos en nuestros cuartos y dejaremos de darnos cuerda.